Atras


MATADORES POBLANOS… DON MANUEL CALDERÓN
Por: Jaime Silva Gutiérrez.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-08-10 10:57:27

Manuel Calderón Sotarriba, nació en la ciudad de Puebla, hijo de rico industrial español, don Manuel Calderón Pérez, y de doña Soledad Sotarriba, aquel propietario cuando menos de dos de las más importantes fábricas de hilados y tejidos, -una de ellas “La Poblana”- que siempre se opusieron a que su hijo tomara la profesión taurina.

Pero Manolito, desde muy corta edad se aficionó a la fiesta brava y aún jovencito se acercó a los toreros de la época y empezó en las plazas que por entonces tenían bastante actividad en la región, como Cholula, Atlixco, Oriental, Nopalucan, Texmelucan, Tehuacán, y del vecino estado de Tlaxcala, Huamantla.

Cuando en Puebla se disolvió la “Cuadrilla Juvenil Mexicana” de don Saturnino Frutos, “Ojitos”, quedando solo tres elementos fieles a su maestro -Rodolfo Gaona, Antonio Conde y Refugio Pérez “Refulgente Álvarez”-, “Ojitos” todo pesaroso volvió a León, Guanajuato, pero sus amigos y protectores le reanimaron a formar nuevo grupo y así lo hizo:

“Pronto, mucho antes de lo previsto, el maestro pudo ver como se completaba el número de elementos que debían de integrar la cuadrilla, pues de diversos puntos del país arribaban a León jovencillos que deseaban ser discípulos.

De Puebla llegó Manuel Calderón, mozalbate valientísimo que ya toreaba. De Huamantla, Tlax., Antonio Ortega “El Marinero”. Ambos muchachos figurarían como matadores a la vera de Rodolfo (Gaona) cuando la cuadrilla rompiera a torear” “Fue en la hermosa y colonial Guanajuato donde nació la célebre frase: ¡Las campanas de León tocan a gloria! … En medio de la campaña triunfal que la Cuadrilla Juvenil Mexicana estaba realizando en El Toreo de México, hubo un paréntesis que ésta aprovechó espléndidamente para actuar hasta en tres corridas en la recién inaugurada plaza de toros de Rocha, de la ciudad minera…”

“… el domingo 5 de enero de 1908, en un clima de verdadera expectación a causa de sus resonantes triunfos en el primer coso de la República, debutaba allá la célebre cuadrilla del maestro “Ojitos”.

Aquella tarde alternó con Gaona el poblano Manolo Calderón y se lidió un encierro de la hacienda de El Copal, muy bravo y noble.- El torero de León bordó en todo momento su toreo vertical, suntuoso y puro. El de la Angelópolis se hizo ovacionar por su valor y elegancia.

Y… ¡SUERTE!
(C O N T I N U A R Á)

 
   

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