Atras


LOS PUYAZOS DE SERGIO.
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-07-17 10:30:47

Hoy más que quizás en ninguna otra época, pese a las prohibiciones gubernamentales de Benito Juárez al triunfo del liberalismo, y de Venustiano Carranza al llegar a la ambicionada Silla Presidencial en su momento, la fiesta brava mundial está siendo atacada por grupos que pretenden imponer el pensamiento único, con el objeto de destruir parte de la cultura, tradiciones e idiosincrasia de los pueblos. Dentro de estos conjuntos contrarios a la fiesta, increíblemente se cuentan los propios taurinos.

Por mucho tiempo se lamentará la afición que el agradable coso de Cinco Villas haya recorrido sus rejas, les haya puesto candados y por consecuencia se dejen de dar en su anillo novilladas con la seriedad y categoría con que las diseñaba su dueño, el señor Luis Marco Sirvent a quien diversos factores inconvenientes le sofocaron su incontenible afición.

Con nostalgia, pesar y en un ambiente de frustración, Luis Marco señaló que la agrupación de matadores, ganaderos y empresarios están entre los organismos que le colocaron de manera maciza obstáculos que le han impedido continuar con los festejos que bastante daban a las carreras de los aspirantes a matadores.

Sin cobrar un peso por las entradas, en el ruedo se soltaban reses de formidable presencia y los triunfadores ganaban reconocimiento y, muchas veces, mayor cartel.

El desgraciado asunto del cierre, lamentablemente, en más de un sentido mermará el proceso de la de por sí dura formación de toreros en nuestra patria.

Mientras que Aguascalientes y Guadalajara, seria y rigorista pero productiva, mantienen campañas de festejos menores cada año, la enorme plaza de la “Ciudad de los Deportes” la cumple, no obstante con modestos resultados, pues los éxitos de los actores poco o nada resuenan en el resto de la patria; y esto delante de entradas famélicas hechas por un restringido grupo de aficionados aguantadores y pagadores que pese a los desaires continúan esperanzados a que llegue el milagro.

Ya conmueve, y más que otra cosa preocupa que uno de los dos toreros actuales más importantes de América, Andrés Roca Rey, pase mayor tiempo en los quirófanos y nosocomios, amén de las etapas de rehabilitación, que delante de los toros.

Sus deseos incontenibles de pronto convertirse en una figura del toreo, quizás nublan su pensamiento y demasiadas veces atropella la razón como consecuencia.

La última cornada la sufrió en el coso de Pamplona, durante la recién concluida Feria de San Fermín, y con ella engrosa su lista de percances, con muy poco tiempo apenas de haber ascendido a la hoja del escalafón mayor.

A “trancazos” jamás se les ganará la partida a los toros, sobre todo si éstos tienen edad y trapío, como salen en su gran mayoría dentro de la fiesta española, que es en donde se desenvuelve principalmente el americano.

Es aún tiempo de que este espigado, fresco y determinado diestro haga una reflexión referente a sus modos de lidiar reses de casta si es que quiere continuar con bien como profesional en un espectáculo rudo y por demás riesgoso, por lo que se requiere de inteligencia, técnica y otras virtudes para bien desarrollarlo.

Y en el centro de un sistema taurino soberbio, egoísta, palero y complaciente para con los espadas que figuran en el plano internacional, edifica y halaga que haya “pequeñas” empresas que apuesten por la variedad y autenticidad de la tauromaquia nacional. “Simplemente”: plaza de Santa Ana Chiautempan, 29 de julio, Fermín Rivera, Juan Luis Sílis y Sergio Flores con seis preciosos toros de Tenexac… ¡Vaya cartel!...

 
   

Noticiero Taurino

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