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LA FERIA DE SAN FERMIN 2017 DE PAMPLONA EN TV: UN CICLO CON LLUVIA DE OREJAS
Por: Matador de Toros Mario Carrión.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-07-17 10:21:44

Particularidades de las ferias de San Fermín
La Feria de San Fermín es la feria taurina más conocida universalmente, principalmente por sus encierros matinales, los cuales son televisados para el mundo, como si fueran espectáculos deportivos. La popularidad internacional de esta feria se debe en gran parte a que el escritor norteamericano Ernest Hemingway hizo de esta ruidosa feria el tema recurrente de varias de sus novelas, y al ser algunas de estas obras llevadas al cine, las imágenes de Pamplona, los encierros y sus originales fiestas se dieron a conocer aun más.

En un sentido estrictamente taurino, San Fermín es una de las ferias más importante de la temporada española y la que abre los ciclos feriales norteños. Se distingue por el énfasis que se pone en el trapío y el peso de los astados lidiados en el ruedo pamplonico, por lo que la feria también es conocida como la “del Toro”. Los triunfos de los diestros, aunque continúan teniendo importancia, no los tienen tanto como los tenían hasta el principio de la segunda parte del siglo XX, cuando los carteles del resto de las ferias norteñas no se completaban hasta finalizar la de San Fermín. Entonces se decía entre los taurinos que "el triunfar en San Fermín abría las puertas de las ferias norteñas". Esto ya no sucede pues para cuando se completa San Fermín ya la gran mayoría de los carteles de muchas ferias se han cerrado, incluyendo principalmente a los triunfadores de la feria madrileña de San Isidro. Un aspecto negativo del ciclo es la algarabía que existe en los tendidos de la plaza, en donde la mayoría de los espectadores, especialmente los de los tendidos de sol, a menudo ponen más atención en divertirse cantando, bailando, comiendo y bebiendo que en lo que sucede en el ruedo. Tal vez este hecho sea la razón porque algunas figuras consagradas a menudo eligen el no anunciarse en esta feria, tal como ha sucedido este año en el que Enrique Ponce, Morante de la Puebla, El Juli y José María Manzanares han brillado por sus ausencias.

Otra particularidad de la feria es que no está organizada por empresarios profesionales con la intención de lucro personal, sino por la institución pública Casa de Misericordia de Pamplona, cuya única meta es recaudar fondos para fines benéficos. Los beneficios son enormes, ya que la plaza se llena lo mismo con festejos con carteles redondeados que con carteles menos rematados. Otra admirable característica es que los organizadores del ciclo de San Fermín generalmente cuentan con los toreros triunfadores de la feria anterior para incluirlos en los carteles de la siguiente feria, mientras que en otras ferias españolas esa garantía ahora ya no es la norma.

Sobre la Feria de San Fermín-2017
El abono de la Feria de San Fermín 2017 se celebró entre el 5 y el 14 de julio y constó, como es tradicional, de diez festejos: una novillada, un festejo de rejones más ocho corridas de toros. El ciclo se abrió el miércoles 5 de julio con la novillada y al día siguiente se dio el festejo de rejones, siendo este seguido por las ocho consecutivas corridas de toros, que se dieron desde el viernes 7 hasta el viernes 14 de julio. Todo el ciclo fue televisado por TVTORO, que pudo ser visto, como lo hizo el que esto escribe, a través del Internet.

Los veinticuatro puestos de las ocho corridas de toros los ocuparon 23 diestros, de los cuales solo Ginés Marín hizo doblete por sustituir al peruano Roca Rey que fue herido en su primera actuación. De las figuras consagradas solamente actuaron Miguel Ángel Perera, Sebastián Castella y Alejandro Talavante. En cambio, alternando con notables diestros veteranos como Juan Bautista, Antonio Ferrera, Curro Díaz, Paco Ureña, Juan José Padilla o Manuel Escribano, la mayoría de las jóvenes novedades, a parte del ya mencionado diestro peruano, López Simón, José Garrido, Ginés Marín, Javier Jiménez y Román formaron parte de los carteles. Fue una novedad la presentación en Pamplona de Cayetano y la vuelta a ese ruedo de El Fandi, tras varios años de ausencia. En la corrida de rejones, Diego Ventura, un año más se quedó fuera del cartel.

En el capítulo ganadero se lidiaron cuatro encierros de las consideradas ganaderías duras, Miura, Cebada Gago, José Escolar y Fuente Ymbro, y otros tantos de hierros más comerciales, Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo, Jandilla y Puerto de San Lorenzo.

Después de hacer estos comentarios generales sobre la feria pamplonica y particulares sobre el abono del San Fermín-2017, completaré este articulo, primero incluyendo una lista con los carteles de los diez festejos, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos en la prensa cibernética. Luego, haré unas muy breves referencias cuantitativas según las reseñas, y seguiré con unos comentarios sobre los novilleros, rejoneadores y diestros que han protagonizado lo mejor de la feria, basándome principalmente en las imágenes televisadas. Concluiré el resumen con un anexo que muestra los ganadores de los galardones otorgados por diferentes organizaciones.

Carteles con reseñas y un breve sumario cuantitativo
Las siguientes son las reseñas de los diez festejos del abono, según los datos aparecidos en la prensa cibernética:

Miércoles, 5 de julio: Novillada. Novillos de El Parralejo (bien presentado y de buen juego aunque con las fuerzas justa; el peor el desfondado 2º que al caerse en el último tercio tuvo que ser puntillado en el ruedo; sobresalieron los nobles y bravos 3º y 5º) para Javier Marín (oreja; silencio tras dos avisos), Jesús Enrique Colombo (silencio en el toro que fue apuntillado; dos orejas; salida a hombros) y Toñete (silencio; silencio tras aviso). Entrada: 3/4. Incidencias: al romperse el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño.

Jueves, 6 de julio: Cuatro toros de El Capea,1º, 2º, 4º y 5º, y dos de San Pelayo, 3º y 6º, (bien de presencia; nobles y manejables) para Pablo Hermoso de Mendoza (silencio; saludos), Leonardo Hernández (oreja; oreja tras aviso; salida a hombros) y Roberto Armendáriz (dos orejas; dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno de "no hay billetes".

Viernes, 7 de julio: Cinco toros de Cebada Gago y uno, el 5º bis, de Herederos de Salvador García Cebada (toros bien presentados, complicados duros y con peligro; el más manejable el 1º) para Juan Bautista (silencio; silencio), Javier Jiménez (silencio; silencio) y Román (oreja; silencio). Entrada: lleno.

Sábado, 8 de julio: Toros de José Escolar (bien presentados y de variado de juego, siendo los mas manejables, aunque no fáciles, el 3º, el 4º y el 5º, y los más complicados el 1º, el 2º y el 6º) para Eugenio de Mora (silencio; saludos; silencio en el sexto que mató por Caballero), Pepe Moral (silencio y oreja) y Gonzalo Caballero (ovacionado al retirarse a la enfermería por haber sido herido al entrar a matar al tercero). Entrada: lleno, Incidencias: Caballero recibió una "cornada en el glúteo izquierdo de unos 12 centímetros que afecta al nervio ciático"; al completarse el festejo el herido fue llevado un hospital para ser tratado durante unos días.

Domingo, 9 de julio: cinco toros de Puerto de San Lorenzo y uno, el 6º, de La Ventana del Puerto (complicados y deslucidos, excepto los manejables 2º y 6º) para Curro Díaz (ovación; silencio), Paco Ureña (oreja; silencio tras aviso) y José Garrido (silencio; oreja). Entrada: lleno. Incidencias: el banderillero Pablo Saugar “Pirri” al banderillear al primer toro sufrió una grave cornada. Este es el parte facultativo: "Herida por asta de toro con disección de uretra y evisceración intestinal, rotura completa de pared abdominal y múltiples perforaciones intestinales. Se ha procedido a realizar resección intestinal y reparación de las lesiones intestinales más pequeñas. Múltiples lavados. Reparación de pared. Además presenta múltiples heridas perforantes en labio que se suturan. Pronóstico grave. Ingresado en URPA de Hospital de CHN. Firmado: Ángel M. Hidalgo, cirujano jefe de la plaza de toros de Pamplona".

Lunes 10 de julio: Toros de Fuente Ymbro, devuelto el 1º tras de salida romperse un pitón al estrellarse en contra un burladero, se lidió 1º bis de le mismo hierro (grandes y cornalones, descastados, deslucidos y sin opciones para lucimiento; el 3º fue el más manejable) para Juan José Padilla (silencio; silencio), El Fandi (silencio; saludos tras aviso) y Manuel Escribano (saludos tras aviso; silencio). Entrada: lleno.

Martes, 11 de julio: Cinco toros de Jandilla y uno de Vegahermosa, el 1º , (bien presentado y de buen juego en líneas generales; destacó el 6º) para Miguel Ángel Perera (silencio; saludos), Cayetano (oreja con fuerte petición de la segunda; oreja; salida a hombros) y Roca Rey (oreja; oreja cogido al entrar a matar y Perera descabelló al toro, el diestro fue llevado a la enfermería y el trofeo lo paseó su subalterno Juan José Díaz). Entrada: lleno. Incidencias: Iván García y Alberto Zayas saludaron tras parear al 5º. Parte facultativo de Roca Rey: "Herida por asta de toro en cara interna de muslo izquierdo con dos trayectorias, una en profundidad que diseca músculo recto interno y abductor mayor con contusión del abductor mediano de 10 cm de profundidad y otra de 10 cm en dirección distal. Presenta también varetazo y contusión abdominal siendo la ecografía Normal. Pronóstico reservado. Intervenido por los Dres: Hidalgo-Oteiza-Menéndez-De Carlos. Firmado: Dr. Ángel M. Hidalgo, cirujano jefe de la Plaza de Pamplona".

Miércoles, 12 de julio: Cuatro de Victoriano del Río y dos de Toros de Cortés, 4º y 6º (bien presentados, y de buen juego en conjunto, los tres primeros fueron bravos y manejables, siendo el mejor el 3º, y con complicaciones el resto, siendo el más deslucido el 4º, cinco toros eran cinqueños) para Sebastián Castella (oreja; silencio tras dos avisos), López Simón (oreja; oreja; salida a hombros) y Ginés Marín (vuelta; dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno. Incidencias: López Simón fue volteado al matar al segundo astado pasando a la enfermería tras pasear el trofeo, Este es el parte facultativo: "Varetazo en glúteo derecho y hematoma en cara interna del muslo son lesión muscular en el estudio ecográfico. Pronóstico leve. Continúa la lidia".

Jueves, 13 de julio: Toros de Núñez del Cuvillo (nobles, con movilidad aunque faltos de clase en conjunto, sobresalió el encastado 4º) para Antonio Ferrera (silencio; vuelta al ruedo tras petición), Alejandro Talavante (oreja; silencio tras dos avisos) y Ginés Marín, que substituye a Roca Rey (silencio; silencio). Entrada: lleno.

Viernes, 14 de julio: Toros de Miura (muy bien presentados con exceso de peso, complicados y peligrosos; el 1º y el 2º escasos de fuerza y el más manejable el 6º) para Rafaelillo (oreja; oreja; salida a hombros), Javier Castaño (oreja; saludos) y Rubén Pinar (silencio; oreja). Entrada: lleno.

Las entradas
Como es la norma en la Feria de San Fermín, los beneficios económicos para la Casa de Misericordia han debido de ser considerables, pues lo mismo en los festejos con las figuras en los carteles, como en los festejos con carteles menos rematados, la asistencia a la plaza ha sido masiva. El coso se llenó en todos los festejos excepto en la novillada, en la que se cubrieron tres tercios del aforo.

Sobre el ganado bravo
Al comentar más adelante sobre los resultados de los festejos, me referiré específicamente a las cualidades, o falta de ellas, del ganado lidiado en la feria, por lo que aquí solo apuntaré que los toros lidiados han tenido una impresionante presencia, estando bien armados y con peso, y que, a diferencia de lo que sucedió en las ferias primaverales de Sevilla y Madrid, de los ochenta ejemplares corridos en las ocho corridas de toros no se devolvió a los corrales ningún toro por falta de fuerza.

Los triunfadores
Como muestran las reseñas, en las novilladas se cortaron tres orejas, en el festejo de rejones seis, y en las ocho festejos mayores dieciocho. O sea, que se concedieron un total de veintisiete apéndices. Estos fueron los agraciados que puntuaron: en la novillada Jesús Enrique Colombo obtuvo dos trofeos y salió a hombros y Javier Marín uno; en el festejo de rejones Roberto Armendáriz cortó cuatro orejas y Leonardo Hernández dos, y abrieron la puerta grande; de los matadores, Roca Rey, Cayetano, López Simón, Ginés Marín (dos en el mismo toro) y Rafaelillo obtuvieron dos orejas y, salieron a hombros; y Pepe Moral, Román, Paco Ureña, José Garrido, Sebastián Castella, Alejandro Talavante, Javier Castaño y Rubén Pinar pasearon un apéndice.

Los novilleros: Colombo abre la Puerta Grande en su debut en Pamplona
El ciclo ferial se abrió el miércoles 5 de julio con una novillada, que comenzó a las ocho de la tarde, y en la que el diestro navarro Javier Marín volvía a San Fermín tras haber cortado una oreja en la feria anterior, y en la que el venezolano Jesús Enrique Colombo y el madrileño Toñete debutaban en Pamplona. Lidiaron un bien presentado encierro de El Parralejo, cuyos novillos, en conjunto, fueron nobles y manejables, aunque tenían la casta y las fuerzas justas. El de menos fondo fue el segundo, que al caerse en el último tercio fue imposible levantarlo, y el presidente ordenó que se apuntillara en el ruedo. Sobresalieron por su bravura y nobleza el tercero y el quinto utrero. Curiosamente, novillos de este mismo hierro han sido lidiados en la ya clásica novillada pamplonica desde el San Fermín 2012.

Al romperse el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del matador vasco Iván Fandiño.

Marín estuvo muy decidido en sus dos actuaciones y, aunque sus faenas no fueron redondeadas pues tuvieron altos y bajos, consiguió tener algunos momentos brillantes, obtenidos a base de torear con valor y entrega. Al deshacerse de su primero, un bravo y noble novillo, de media estocada tendida de la que animal dobló, sus paisanos apreciaron su esfuerzo pidiendo la oreja, la que el presidente concedió. De salida había recibido al novillo con dos faroles de rodillas más un par de lances y una revolera. También de rodillas inició la faena de muleta dando unos pases por alto, un par de derechazos y un airoso remate. El cuarto fue bravo en los dos primeros tercios, pero en la muleta se apagó pronto, y la faena tuvo que ser completada a base de pases sueltos. No obstante, Marín estuvo muy decidido, como mostró al iniciar la faena con unos pases cambiados por la espalda y al cerrar su labor con unas bernardinas sin usar la ayuda. En cambio emborronó lo bien hecho al matar de un pinchazo hondo, estocada contraria más una decena de golpes de descabellos. Hubo silencio tras oír dos avisos. En este festejo el navarro se despedía como novillero, ya que se doctorará el 29 de este mismo mes en Tudela.

Colombo no tuvo suerte con el novillo de su presentación, pues el noble pero escaso de fuerza animal tras permitirle que se luciera con el capote y que le completara un buen tercio de banderillas y comenzar la faena toreando con temple y maestría, inesperadamente se acostó en la arena y no hubo manera de levantarlo, obligando al presidente a ordenar que fuera apuntillado en el ruedo. El público guardó un silencio respetuoso. En cambio, no cesó de aplaudir al joven venezolano desde que este recibió al encastado quinto con unos templados lances, rematados con un inspirado recorte, hasta que envió al utrero al otro mundo con un estoconazo en lo alto. Con el capote, tras dar los lances mencionados, hizo un ajustado quite de frente por detrás y Toñete también quitó por gaoneras. Luego banderilleó magníficamente, y con la muleta la faena fue redonda, toreando con una clase, firmeza, gusto, hondura, majestad y maestría, más propia de una figura consagrada que de un joven de veinte años que comienza su tercer año de novillero con caballos y ha toreado relativamente poco. Paseó dos meritorias orejas y abrió la Puerta Grande.

Toñete, el novillero con menos oficio de los tres, tuvo disposición y consiguió tener buenos momentos toreando a sus manejables novillos, y tal vez hubiera puntuado, pero todo lo bueno los emborronó con el mal uso de los aceros. Se deshizo del tercer novillo de un pinchazo, una media estocada trasera, otro pinchazo y una efectiva estocada, y del sexto de una estocada tras cuatro pinchazos. Fue silenciado en ambos al retirarse del ruedo.

Los rejoneadores: cuatro orejas para Armendáriz y dos para Hernández
El viernes 6, poco más de seis horas después de que en el Ayuntamiento de Pamplona sonara el chupinazo que anunciaba el comienzo de las fiestas de San Fermín, por el ruedo del coso pamplonés hacían el paseíllo los caballeros navarros Pablo Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz y el extremeño Leonardo Hernández para rejonear un buen encierro con toros de dos hierros de El Capea. El cartel era el mismo que el del San Fermín del 2016, pero los resultados fueron diferentes, ya que entonces Hermoso y Hernández salieron a hombros y en esta ocasión lo hicieron Armendáriz y el extremeño.

Armendáriz fue el máximo triunfador al desorejar por partida doble a sus dos bravos y repetidores toros. Con " Visir" para y clava un rejón de castigo al tercer astado, un ejemplar un pupilo de El Capea con el hierro de San Pelayo, ganándose los primero aplausos. Ovaciones que continuarían cuando banderilleó a una mano con el caballo con el nombre del ganadero y con "Ranchero", y poniendo tres banderillas cortas y matando de un rejonazo a lomos de "Cristal". Paseó sus primeras dos orejas. Su labor a su segundo fue de la misma o mejor calidad, aunque para ello montó algunas diferentes cabalgaduras, como "Prometedor" para poner el rejón de castigo, "Diamante" y "Farruco" para banderillear a una mano y a "Cristal" para clavar banderillas cortas al violín y matar de un rejonazo para asegurar sus otras dos orejas. No solo se lució clavando rejones y matando, sino también toreando para la galería con quiebros y galopes a dos pistas, entre otros adornos, Este triunfo del navarro tiene aun más mérito si se considera que apenas torea.

Hernández fue el primero en puntuar al cortarle una oreja al buen segundo astado de El Capea, al que le completó una labor que fue de menos a más. Tras colocar un solo rejón de castigo a lomos de "Champán", el extremeño se lució banderilleando con "Calimocho" y especialmente con "Sol". De su hacer destacó sobremanera el arriesgado adorno de colocar su propia frente en la testuz del toro. Mató de un rejonazo tras un pinchazo. Oreja. De nuevo al quinto solo le clavó un rejón de castigo montando a "Picasso", para luego colocar banderillas a una y a dos manos, y a lomos de "Xarope", después clavar banderillas cortas y rematar al animal con un rejón de muerte caído, que necesitó del descabello. Paseó el segundo trofeo, lo que le aseguró acompañar a Armendáriz en la salida a hombros.

Pablo Hermoso de Mendoza, el maestro de maestro del rejoneo, esta tarde se fue de vacío, no por falta de completar dos faenas lucidas, sino por fallar con los rejones de muerte. Fue silenciado en su primero y fue fuertemente ovacionado al rematar al cuarto y al dejar el ruedo.

Los matadores de toros
Primera corrida: con el complicado encierro de Cebada Gago solo Román puntuó
En la novillada y en el festejo de rejones el público que ocupaba la plaza era similar en su conducta al de cualquier otra plaza importante ya que, por estar ausentes las peñas, la paz reinaba en el coso. Sin embargo, comenzando con el festejo del Día de San Fermín hasta el viernes 14 de julio cuando se cerró el ciclo ferial, la mayoría de los espectadores que cubrían la plaza estaban allí tanto para disfrutar con el toreo como para divertirse con las ruidosas fiestas que las peñas espontáneamente formaban en los tendidos.

El cartel lo componían el maduro diestro francés Juan Bautista y los jóvenes valores Javier Jiménez y Román, que debutaba en este ruedo como matador de toros. Para los tres espadas era importante el triunfo, especialmente para los dos jóvenes diestros, ya que en sus recientes actuaciones en Madrid se habían ido de vacío.

Los tres diestros Intentaron por todos los medios el lograr ese éxito que buscaban, pero sus buenas intenciones se estrellaron al tener que enfrentarse con un muy serio, complicado y peligroso encierro de Cebada Gago, que fue remandado por un ejemplar, el 5º bis, de Herederos de Salvador García, por el titular tener que ser devuelto a los chiqueros por haberse roto un pitón al derrotar en un burladero. El sobrero fue tan malo como los titulares. Estos ejemplares se merecían solo lidiarlos sobre las piernas y deshacerse y de ellos lo más pronto posible, pero los tres espadas, exponiendo mucho, intentaron hacer mucho más que eso.

Con este material Bautista, haciendo uso de su maestría y oficio y con mucha firmeza y estando siempre en control de la situación, estuvo por encima de su lote, y aunque era imposible redondear una faena, se las avió para sacar algunos buenos pases sueltos. Se deshizo del primero con un estocada corta, que necesitó de un golpe del descabello, y del cuarto cobrando una estocada. Oyó silencio en ambos. Lo de "silencio" en San Fermín es solo un decir, pues lo que sucede es que los peñistas ignoran al torero al retirarse al callejón mientras siguen gozando con sus ruidosas fiestas.

El sevillano Javier Jiménez también fue silenciado al matar a sus dos toros, Al complicado primero, pero escaso de fuerza, lo remató de una estocada al encuentro que necesitó del verduguillo, y al desclasado quinto bis, que embestía a media altura buscando el bulto, lo liquidó de media caída y descabello. En su labor no faltó voluntad ni valor, pero sí se notó la falta de oficio para lidiar a estos tipos de duros toros.

Román se enfrentó al tercero, un toro áspero e incierto con muchas complicaciones, y asustó a la concurrencia al recibirlo de rodillas con una serie de verónicas. Con la muleta estuvo muy decidido y valiente, consiguiendo sacar algunos buenos pases, pero sin conseguir ligar tandas de muletazos. Completó su voluntariosa labor dando unas apretadas manoletinas y al matar de un estoconazo tirándose en todo lo alto fue cogido de una manera espectacular, y al rodar al toro sin puntilla, se le concedió un apéndice. El valenciano se retiro a la enfermería sufriendo una aparente conmoción, de donde salió, en contra de la recomendación del cirujano, para enfrentarse al difícil astado que cerró plaza, con el que no tuvo opción para repetir el triunfo, y al rematarlo de una estocada desprendida, que necesitó de dos golpes de descabello, hubo silencio para el valiente torero.

Segunda corrida: Pepe Moral puntúa y Gonzalo Caballero herido
El sábado 8, Eugenio de Mora, Pepe Moral y Gonzalo Caballero hicieron el paseíllo por el ruedo pamplonica para lidiar toros de José Escolar. Los tres son diestros que necesitan triunfar en plazas importantes para enderezar sus campañas, pues están toreando poco en esta temporada, Pues bien, los complicados toros de este encierro no les dieron facilidades para conseguirlo, siendo Moral el que tuvo la mejor suerte al tocarle el quinto, el mejor ejemplar del encierro, al que le cortó una oreja, la única concedida esa tarde, y Gonzalo Caballero fue el que tuvo la peor fortuna por ser herido al ejecutar la suerte suprema al tercero, mientras que el maestro Eugenio de Mora, con el peor lote cumplió, como se dice entre los taurinos cuando no se está ni bien ni mal.

Moral, que tras haberles cortado una oreja a dos Miuras en la pasada Feria de Abril de Sevilla, incompresiblemente no había vuelto a pisar un ruedo hasta esta tarde, venía dispuesto a hacerse notar de nuevo, Lo logró lidiando al quinto, un serio astado cinqueño con 580 kilos de peso, que embestía con nobleza, pero teniendo la tendencia a quedarse corto al remate de los pases. El sevillano en el primer tercio no pudo hacer otra cosa que lidiarlo con habilidad. En cambio, con la muleta le completó una buena faena. La inició en los medios, y allí, a base de con maestría, decisión y dándole al toro tiempo y espacio entre pase y pase, logró ligar varias tandas de derechazos y naturales, De todo lo hecho sobresalió una tanda de artísticos y despaciosos naturales ejecutados con clase y gusto. Parecía que el premio se le escapaba al fallar con la espada al dar un metisaca, pero el borrón lo compensó al cobrar una muy buena estocada, de la que el toro dobló. Paseó una merecida oreja. Antes con el descastado y falto de fuerza segundo, que incluso llegó a doblar las manos y echarse durante la faena, el sevillano estuvo decidido pero sin poder lograr lucimiento., Además falló con los aceros, al matar de dos pinchazos hondos y un par de golpes de descabello. Fue silenciado.

Gonzalo Caballero, que debutaba como matador de toros en Pamplona tras haber triunfado como novillero hace cuatro años, al tercero, un complicado cinqueño que se quedaba corto, lo paró con unos lances de tanteo, y con el capote no hizo quite. Luego, en el último tercio, tras brindar al público, inició su hacer con unos pases de tanteo para luego, toreando con mucha voluntad, pero notándose su falta de oficio necesario para lidiar al exigente oponente, consiguió ejecutar buenos pases sueltos, pero sin poder redondear la faena. Al entrar a matar fue volteado siendo herido. Lo recogieron para llevarlo a la enfermería, pero se soltó para volver al toro, al que remató una estocada delantera más varios golpes de descabello. Fue llevado a la enfermería en donde fue operado. Este es un segmento del parte facultativo: "cornada en el glúteo izquierdo de unos 12 centímetros que afecta al nervio ciático". Al completarse el festejo el herido fue llevado a un hospital local para ser tratado durante unos días.

Eugenio de Mora, que volvía a Pamplona tras haber puntuado en el San Fermín del 2016, necesitó está tarde todo el oficio adquirido durante sus veinte años como matador de toros para lidiar con habilidad y facilidad a los dos problemáticos toros que le tocaron en suerte, más el peligroso sexto, el que le correspondía a Caballero. El toledano cumplió con decoro su cometido, y tras matar de pinchazo, estocada y descabello al primero fue silenciado y de una estocada al cuarto, el público le obligó a saludar en el tercio al toro doblar, Se deshizo del complicado sexto con otra estocada y de nuevo oyó silencio.

A parte de la mala condición de los toros no ayudó a los toreros la lluvia que cayó durante la lidia de los tres últimos astados.

Tercera corrida: buen debut de José Garrido
El domingo en Pamplona hubo dos presentaciones, la del joven diestro José Garrido, que pisaba por primera vez en el ruedo pamplonica cuando estaba completando su tercera temporada como doctor en tauromaquia, y la de la prestigiosa ganadería de La Ventana del Puerto que hasta este año no había lidiado toros en esta plaza. El cartel lo completaban los maduros maestros Curro Díaz y Paco Ureña, con veinte y once años de alternativa, respectivamente, que ya habían actuado en varias pasadas ferias de San Fermín. En este festejo Ureña y Garrido pasearon una oreja.

El encierro estuvo compuesto por cinco astados del Puerto de San Lorenzo y uno, el sexto, de La Ventana del Puerto. Lo mejor del ganado fue la impresionante presencia, con toros muy bien armados y con un peso que oscilaba entre los 635 y 550 quilos. En cambio con respecto a la casta cuatro de los ejemplares fueron deslucidos y no fueron fáciles para los toreros. Se salvaron de la quema el manejable segundo y el encastado sexto, con los que Ureña y Garrido puntuaron.

Ureña recibió al segundo con unas templadas verónicas más media, y Garrido dio su primer toque de atención completando un ajustado quite por gaoneras. La faena de muleta, el murciano la inició en los medios con unos firmes estatuarios, y continuó haciendo un toreo sobrio, ligando tres tandas de derechazos efectuadas con firmeza, mando y clase. Con la izquierda en las dos tandas de naturales hubo algunos enganchones y la faena vino algo a menos. Volvió a tomar vuelo al dar unos apretados pases de cercanías, y al cobrar una excelente estocada, se ganó el primer trofeo otorgado esa tarde. Con el quinto, un manso cinqueño que embestía a arreones, Ureña no tuvo otra opción que estar voluntarioso al lidiar al toro con maestría, pero con poco lucimiento, y al matar de una estocada desprendida tras dos pinchazos, fue silenciado.

Garrido también oyó silencio al matar al tercero, el toro de su debut, con dos pinchazos hondos y dos golpes de descabellos. El astado era manso y presentaba dificultades, las que el extremeño, a pesar de su entrega, no pudo superar, teniendo que esperar a que saliera el sexto, Este era un animal encastado que, aunque pesaba 620 kilos tenía movilidad. Lo lanceó a pies juntos de salida y después le hizo un buen quite con clásicas verónicas. El último tercio lo inició dando una tanda de derechazos de rodillas, mandando y templando como si estuviera de pie. Ya levantado continuó haciendo el mismo buen toreo ligando tandas de derechazos y naturales. Cerró su buen hacer con un par de molinetes de rodillas y unos pases circulares de pie, más unas manoletinas. Mató de un pinchazo y una estocada tendida de la que el toro dobló. Paseando una oreja cerró su buen debut en San Fermín.

El fino maestro Curro Díaz, con dos toros con muchas dificultades no encontró el material apropiado para ejecutar su artístico y clásico toreo.

Sus mejores momentos los tuvo lidiando el primero pero, por fallar con los aceros, no hubo un probable premio. Fue silenciado al matar al cuarto de pinchazo y estacada desprendida. La tarde empezó con un triste suceso, pues el banderillero del diestro de Linares, Pablo Saugar “Pirri” al banderillear al primer toro sufrió una grave cornada, cuyo parte facultativo puede leerse arriba en la reseña del festejo.

Cuarta corrida: los diestros banderilleros no puntúan con un dificultoso encierro de Fuente Ymbro
El lunes Juan José Padilla, El Fandi y Manuel Escribano, tres diestros que banderillean, torearon un complicado y muy bien presentado encierro de Fuente Ymbro. Sus ejemplares eran grandes, muy bien armados, descastados y deslucidos y no dieron opciones a los espadas para triunfar con ellos. El más manejable fue el tercero. No obstante, los tres diestros, que tienen plena experiencia a enfrentarse a toros con problemas, no dieron su brazo a torcer e intentaron con su mucho oficio, voluntad y decisión buscar ese imposible éxito, solo consiguiendo momento lucidos, especialmente en el tercio de banderillas. El trió compitió en ese tercio en los tres primeros toros, y El Fandi y Escribano banderillearon en solitario al quinto y al sexto toro, respectivamente, mientras que Padilla considerando la dificultad del cuarto astado, decidió no hacerlo. No hay que decir que los más fuertes aplausos los oyeron al ejecutar ese tercio.

Con capote los tres diestros tuvieron momentos que llegaron al público, y con la muleta el redondear una faena les fue imposible. Al deshacerse de sus toros Padilla, el ídolo de Pamplona, oyó silencio en ambos. El Fandi, que volvía a San Fermín tras cuatro años de ausencia, fue silenciado en el segundo y saludó en el tercio en el quinto, y Escribano, que reaparecía tras haber estado ausente en el San Isidro del 2016 por haber estado herido, saludó en el tercio al matar al tercero y oyó silencio al deshacerse del complicado astado, con 610 quilos de peso, que cerró el festejo.

Quinta corrida: Cayetano a hombros en su debut y Roca Rey suma dos orejas y es herido.

El martes, después de cuatro corridas en las que en total solo dos o tres toros fueron lo suficiente nobles y toreables para completarles la clase de ligada y brillante faena que ahora al moderno aficionado le gusta, el martes se lidió un encierro de Jandilla del cual varios astado tuvieron esas condiciones. Fueron lidiados por Miguel Ángel Perera, Cayetano, que debutaba en Pamplona, y Roca Rey, que reaparecía después del percance que sufrió el pasado mes de junio en Badajoz.

Esa tarde había mucha expectación por ver al debutante Cayetano, que representa a dos importantes dinastías toreras. Pues bien, Cayetano Rivera Ordoñez no defraudó, pues su debut fue triunfal haciendo un toreo en el que combinaba el clásico con otro estilo más espectacular. El madrileño recibió al noble segundo astado con dos largas cambiadas de rodillas y continuó llevando al animal hacia los medios con unas templadas verónicas. La faena de muleta Cayetano la inició de rodillas, con molinetes y pases por alto. Luego sobresalió el toreo clásico al redondear varias buenas tandas de naturales y derechazos. Concluyó su buen hacer dando unos pases en redondo entre los pitones, y al cobrar una buena estocada, le fue concedida una oreja pero no la segunda que el público pedía. Al noble quinto le bordó otra faena similar, con la diferencia que la concluyó hincándose de rodillas para dar varios naturales, más un desplante de espalda entre los pitones y que mató de media estocada tendida más dos golpes de descabello. Este fallo con los aceros no quitó para que paseara la segunda oreja. Salió a hombros por la puerta de los triunfadores.

Roca Rey tras estar veintidós días en el dique seco volvió a los ruedos olvidándose de lo pasado, como probó al recibir al noble y bravo tercer toro con unas gaoneras en los medios y luego hacer un arriesgado quite por caleserinas. Con la muleta, tras iniciar la faena de rodillas con unos muletazos por alto, la continuó haciendo el toreo fundamental, pero las tandas de pases no fueron bien rematadas pues hubo algunos enganchones. No obstante, sobresalieron unos muy templados naturales rematados con el correspondiente pase de pecho. Su hacer de nuevo subió de tono al meterse entre los pitones para dar unos pases en redondo más un par de adornos. Tras dar unas manoletinas y una apretada arrucina mató de pinchazo y estocada, siendo premiado con un apéndice. Al sexto, el toro más pesado del encierro, con 595 quilos de peso, que también fue bravo y noble, el peruano, tras recibirlo con unas verónicas, le ejecutó un quite por sartilleras. Inició la faena con unos estatuarios dados con mucha firmeza. De las varias tandas de derechazos y naturales que ejecutó después, sobresalió el toreo derechista, pues en los naturales hubo menos acople. De nuevo asustó con su entrega en el toreo de cercanías. Entró a matar tirándose arriba, y fue cogido al cobrar la estocada, no por la mala ejecución sino por habérsele roto la espada. Fue llevado a la enfermería y Perera tuvo que rematar al toro con el descabello. Su banderillero Juan José Domínguez le llevó a la enfermería el trofeo que le fue concedido. Este es el parte facultativo: "Herida por asta de toro en cara interna de muslo izquierdo con dos trayectorias, una en profundidad que diseca músculo recto interno y abductor mayor con contusión del abductor mediano de 10 cm de profundidad y otra de 10 cm en dirección distal. Presenta también varetazo y contusión abdominal siendo la ecografía Normal. Pronóstico reservado. Intervenido por los Dres.: Hidalgo-Oteiza-Menéndez-De Carlos. Firmado: Dr. Ángel M. Hidalgo, cirujano jefe de la Plaza de Pamplona".

Perera se fue de vacío, siendo silenciado al matar de una estocada desprendida al primero, el único toro complicado de encierro, con el hierro de Vegahermosa. El diestro extremeño saludó en el tercio al deshacerse de media estocada atravesada del manejable cuarto. Antes le había completado una sobria y poderosa faena, que no fue debidamente apreciada por los espectadores, que estaban más interesados en disfrutar de la merienda, lo que es la norma hacer en Pamplona durante la lidia del cuarto toro.

Sexta corrida: López Simón y Ginés Marín abren la puerta grande
El miércoles en la sexta corrida el cartel estaba formado por el maestro Sebastián Castella y los nuevos valores López Simón, ya conocido en Pamplona, y Ginés Marín, el torero revelación de la temporada y triunfador del pasado San Isidro, que debutaba en este coso. Lidiaron un bien presentado encierro formado por cuatro toros de Victoriano del Río y dos de Toros de Cortés, el cuarto y el sexto. Cuatro dieron un buen juego y dos desarrollaron complicaciones, siendo el mejor el tercero. Cinco de los astados eran cinqueños. Los tres espadas les cortaron un total de cinco orejas, una Castella y dos cada uno de los jóvenes diestros, por lo que ambos salieron a hombros.

Ginés Marín recibió al bravo y noble estado de su debut con unas verónicas llevándolo hacia los medios, para allí rematarlas con una media de rodillas. También de rodillas inició la faena de muleta con pases por alto, templados derechazos y un pase de pecho. Continúa ya de pie, completando varias tandas de clásicos pases, sobresaliendo el toreo por la izquierda. Vuelve al efectivísimo dando un molinete y varios naturales de rodillas. Era una gran faena merecedora de un doble trofeo, pero la emborronó al matar de tres pinchazos, una estocada y un golpe de descabello. Dio una vuelta al ruedo. Las orejas se las cortaría al sexto, un buen astado de Toros de Cortés, al que con mucha firmeza, gusto y clase le bordó otra gran faena sabiamente combinando lo clásico con el toreo para las peñistas, y al cobrar una gran estocada le concedieron un doble trofeo, ganándose el abandonar el coso por la puerta grande. En la feria ha sido el único matador que le ha cortado dos apéndices a un toro.

López Simón, recibió al segundo, un toro cornalón con cerca de seis años, que embestía un poco a arreones, lo recibió con unas buenas verónicas, y Ginés Marín le ejecutó un bonito quite por chicuelinas y tafalleras. López Simón inició la faena con unos pases de tanteo y continuó con dos buenas tandas de derechazos. Luego, las series por naturales no fueron tan bien rematadas por haber algunos enganchones. Volvió a torear por la derecha, siendo volteado al dar un derechazo, afortunadamente saliendo ileso. Cerró su labor con unas manoletinas y al entrar a matar fue de nuevo volteado al cobrar la estocada, de la que el toro dobló y el público emocionado pidió una oreja que el presidente concedió. El diestro, tras dar la vuelta al ruedo, pasó a la enfermería, de donde dolorido salió para enfrentarse con el quinto animal. A este lo toreó con mucha voluntad completando una faena, en la que hubo altos y bajos, pero al matar con una estacada arriba, le concedieron un trofeo principalmente por la buena ejecución de la suerte suprema. El madrileño acompaño a Marín en la salida a hombros.

Sebastián Castella fue el primero en puntuar al cortarle una oreja al noble y repetidor primer toro. El francés lo recibió con unas verónicas avanzando hacia los medos y las remató con una media. Luego, hizo un buen quite por chicuelinas. Inició la faena de muleta en los medios con estatuarios y un pase del desprecio y luego la completó con tres tandas de derechazos y dos de naturales, toreando con mucha firmeza, mando y cadencia. Cerró la faena en las cercanías con unos pases en redondo y un par del desprecio. Cobró un estoconazo, lo que le aseguró el pasear la oreja. Al cuarto, que se defendía en el último tercio, tras comenzar con unos pases por alto agarrado a la barrera, tuvo momentos brillantes, pero todo lo estropeó al matar de dos pinchazos y tres golpes de descabello. Oyó silencio tras dos avisos.

Séptima corrida: Talavante una oreja, y genial faena de Ferrera
El jueves en la penúltima corrida del ciclo, seis toros de Núñez del Cuvillo fueron lidiados por Antonio Ferrera, Alejandro Talavante y Ginés Marín, que por su éxito en su debut entró en el cartel ocupando el puesto del convaleciente Roca Rey. Esa tarde solo Talavante obtuvo un trofeo mientras que Ferrera tras haber redondeado la mejor faena, perdió el premio por marrar con los aceros, y Marín no pudo repetir un triunfo como el de la tarde de su debut. Fue silenciado al deshacerse de sus dos toros. Los ejemplares de Núñez del Cuvillo fueron manejables aunque embistieron con algo falto de clase, exceptuando el bravo y noble cuarto.

Alejandro Talavante paró al segundo, un animal con poca clase que embestía con brusquedad, con unos templados lances, ganándole terreno al toro. Marín, que no perdona un quite, le hizo uno por gaoneras. Alejandro inició la faena con unos pases de tanteo para llevar al animal a los medios. Allí le completó una faena sobria sin concesiones para la galería, que fue basada en el toreo clásico, en el que sobresalieron un par de tandas de naturales dados con mucho temple y firmeza. En su labor se echó de menos esos toques inspirados que adornan el estilo del extremeño. Lo mejor de todo lo hecho fue el estoconazo con que mandó a toro al otro mundo, que fue la clave para la concepción de trofeo. La faena al encastado quinto fue más redondeada que la primera, pero al matar de cuatro pinchazos y media estocada trasera y caída, oyó silencio más dos avisos.

La interesante faena que Antonio Ferrera le cuajó al cuarto bravo animal, el maestro se la inventó. Uso el vocablo inventar, pues lo que en su nueva etapa este torero le hace a los toros con capote y muleta no tiene igual. Es una combinación entre el toreo antiguo y la técnica moderna de torear y es difícil de describir, hay que verlo .Al bravo y noble cuarto, de salido lo saludó con unas artísticas verónicas, y luego llevó y sacó al toro del caballo con unos originales recortes. Banderilleó con mucho lucimiento, sobresaliendo un par al quiebro. La faena la comenzó en los medios con unos firmes estatuarios para luego continuar haciendo un toreo clásico, y concluyó su hacer con unas manoletinas, adornos y abaniqueo. Entró a matar recibiendo, cobrando media estocada y al descabellar fue volteado sin ser herido. Hubo una mayoritaria petición de oreja al astado doblar, y a diferencia de en anteriores ocasiones, cuando los presidentes han sido muy generosos, este presidente ignoró la petición, recibiendo una fuerte bronca tras el diestro dar la vuelta al ruedo. Con el flojo y peligroso primero Ferrera no tuvo opciones para puntuar y al matarlo de media trasera y caída que necesitó del descabello, oyó silencio.

Marín con el lote menos apetecible, estuvo muy voluntarioso, pero sin poder repetir el éxito del día anterior, y al rematar al tercero con una estocada desprendida, y al que cerró plaza con una estocada defectuosa, fue silenciado tras ambos toros ser arrastrados.

Octava y última corrida: Rafaelillo a hombros con los miuras
Con buena lógica en los últimos años se ha estado cerrando "la feria del toro" con un encierro de Miura, y así ha sucedido este año, cuando aun tiene más sentido pues se está cumpliendo el 175 aniversario de la existencia de esta ganadería sevillana. Los toros lidiados este viernes tenían una gran presencia por el exagerado volumen, ya que además de estar bien armados tenían un peso que oscilaba entre 580 y 660 quilos. Curiosamente en este hierro, los tres primeros ejemplares lidiados esta tarde estuvieron escasos de fuerza, pero no de malas intenciones. Los lidiaron Rafaelillo, que se ha hecho un especialista en enfrentarse con conocimiento y oficio a estos complicados animales, Javier Castaño, acostumbrado también a torear corridas duras, y Rubén Pinar, más nuevo en estos menesteres. Ahora bien, a ninguno de los tres maduros espadas les falta oficio, pues aunque no toreen mucho, Rafaelillo está completando su veintiunava temporada como matador de toros, Castaño su dieciseisava y Pinar su onceava. Rafaelillo y Castaño habían actuado en la corrida de Miura en el San Fermín del 2016 y habían dado una vuelta al ruedo cada uno.

Esta tarde se concedieron cuatro orejas, dos a Rafaelillo y una a cada uno de sus compañeros, Javier Castaño se ganó la suya en el segundo toro, un Miura falto de fuerza pero no de peligro, con el que estuvo muy firme y valiente toreando con capote y muleta y, gracias a matarlo de un estoconazo, le concedieron el premio. Había iniciado la faena a ese toro dando unos muletazos sentado en una silla. Rubén Pinar tuvo que esperar hasta el sexto toro, el Miura mas manejable del encierro, al que el albaceteño pudo ejecutarle las mejores series de pases vistos esa tarde, y al matarlo de una estocada algo caída, de la que el astado dobló, paseó el último trofeo otorgado en la feria. Los dos espadas cumplieron con sus otros difíciles toros, a los que torearon con mucho pundonor y jugándose el pellejo.

Rafaelillo paseó una oreja de cada uno de sus toros. Su primero estaba escaso de fuerza llegando a perder las manos en varias ocasiones y, embestía a medias arrancadas quedándose corto, el murciano intentó redondearle faena, pero solo consiguió ganarse al público metiéndose entre los pitones para sacar algunos buenos pases sueltos. Incluso se atrevió a dar algunos molinetes de rodillas. Al matar de una estocada tras dos pinchazos, el público reconoció su esfuerzo pidiendo la oreja que el presidente concedió. Al monstruoso cuarto, que pesaba 660 quilos y tenía más movilidad y peligro que el primero, Rafaelillo lo saludó con unos lances de rodillas, recibiendo un pitonazo en el pecho. La faena de muleta fue una pelea ente hombre y toro que el diestro ganó a pesar e haber recibido una espeluznante voltereta, de la que salió dolorido pero ileso. Se quitó la chaquetilla para poder respirar mejor, y siguió en la lucha hasta deshacerse del animal de un pinchazo y una estocada de la que el toro rodó sin puntilla. Paseó la segunda oreja que le valió para cerrar la Feria de San Fermín 2017 saliendo a hombros.

Premios
Al finalizar la feria el jurado de La Casa Misericordia de Pamplona ha fallado los galardones que premian a la mejor ganadería y al mejor toro, estos son los recipientes:

-El premio a la mejor ganadería fue compartido entre los encierros, el de Jandilla y el de Victoriano del Río, lidiados los días 11 y 12 de julio; y
-El "Premio Carriquiri" al mejor toro fue concedido al astado "Forajido", de Victoriano del Río, lidiado en tercer lugar por Ginés Marín el 12 julio.

También el Club Taurino de Pamplona ha dado conocer sus premios, que son los siguientes:

-Premio a la mejor estocada: a Javier Castaño:

-Premio al mejor par de banderillas: a Iván García -Premio al Mayoral que presente el toro más bravo: desierto; y

-Premio a la mejor vara: desierto.

 
   

Noticiero Taurino

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