Atras


LOS PUYAZOS DE SERGIO.
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-06-26 15:09:49

Sin las ventajas ni las comodidades con que el viciado, hincado y entreguista sistema taurino mexicano admite a la mayoría de coletudos peninsulares, Joselito Adame sigue presentando rostro en cuanto coso pisa del mapa español.

El pasado sábado se apersonó en la plaza de Badajoz para participar en lo que fue la tercera función de la Feria de San Juan y sostener un absurdo mano a mano con el mediano, y de poco sello, espada ibérico José Garrido dando muerte a estoque a un encierro serio, con edad y trapío manifiestos a la simple apreciación visual, quemado con la figura ganadera de El Torreón.

El azteca, ya primera figura nacional y uno de los dos más importantes diestros americanos actuales, solucionó la tarde plantándose por encima de su alternante al guardar en su espuerta tres apéndices.

Las reses de su lote apenas aprobaron una lidia regular, sin embargo, el de Aguascalientes, con técnica, preparación, concentración y talento desgajó a los tres adversarios más partido de lo que en realidad tenían.

Quizás y sin el quizás, hoy en el Atlas de la tauromaquia están matriculadas más asociaciones, grupos, instituciones y demás conjuntos taurinos que en cualquier otra época de la historia. De ellas salen iniciativas, proyectos e ideas que tienen por objeto central el robustecer la cultura taurómaca y acorazarla contra las pésimas, malas y descompuestas embestidas de los antitaurinos sin antitaurinismo, es decir, asociaciones de personas ignorantes que no cuentan con argumentos de ningún tipo para debilitar primero, y hacer desparecer después, la fiesta brava, expresión cultural que en México cuenta con medio milenio de existencia y que aún sobrevive a pesar de tanta pena infringida así en el campo administrativo como en el práctico.

Aparentemente a muchos hombres con poder económico y político, les preocupa el futuro de la fiesta en lo que aún llamamos patria.

Planes ambiciosos, cuadernos de trabajo, promesas, buenas intenciones, dinero y otras cosas se revelan y se difunden por la prensa especializada, sin embargo nadie ha propuesto un proyecto integral en el que la bravura del toro y el respeto hacia él sea la meta principal; ni siquiera los ganaderos lo impulsan pese a que algunos ya llegaron hasta a plataformas mundiales.

Los diestros que figuran en el ámbito internacional continúan viniendo a las plazas mexicanas sin compromiso, con exceso de comodidades, imponiendo carteles y enfrentando torillos sin edad, sin trapío y sí con mansedumbre contundente y a prueba de infierno, mientras que muchos toreros nuestros siguen en la batalla y sin armas –parece que no las hay- que los puedan defender del terrible, impenetrable y soberbio submundo diplomático en donde se maneja el espectáculo taurino. El puro talento, la vehemencia, la resistencia, la variedad de estilos, la competitividad, la personalidad y la torería no bastan en un sistema que protege antes que nada intereses personales de unos cuantos.

La emoción en un anillo la da la casta, la bravura y otras virtudes naturales de un genuino toro de lidia, y es justamente para lo que no hay proyecto.

 
   

Noticiero Taurino

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