Atras


CUENTAN Y DICEN QUE…
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-06-15 11:26:14

LUIS MIGUEL Dominguín haría un corto viaje entre Bogotá y otra ciudad del sureño país, se encontraba para partir en el aeropuerto de la capital colombiana con varios amigos y miembros de su cuadrilla, grande fue su sorpresa al ver el bimotor que lo esperaba, vetusto y destartalado, ante ello el diestro español exclamó… “Haremos el viaje en este avión… ¡pero por carretera!”…

Y “MANOLETE” le sucedió algo semejante. Para llegar a Orizaba, Veracruz, había sudado la gota gorda al transitar las peligrosas curvas en Acultzingo. Al término de la corrida actuada en esa población solicitó lo llevaran al jarocho puerto para embarcarse marítimamente a su tierra y de ahí volar de regreso al Distrito Federal, puesto que de momento no habría vuelos comerciales, temía retornar al serpenteante y sinuoso camino, la solución fue el avión de “Cantinflas” que llegó en su pronto auxilio.

POR TODOS es sabido que “El Tenor Continental”, don Pedro Vargas, era de piel oscura, moreno en serio, conocido también el que fue un taurino recalcitrante amigo de infinidad de reconocidos toreros como don Pepe Ortiz, don Silverio Pérez, y el genio Mario Moreno “Cantinflas”. Nativo de San Miguel de Allende, Guanajuato, permitió se le anunciara en un festival en su mismísima tierra y habría de arrimarse, el coso a reventar de paisanos. Al tratar de ejecutar una chicuelina el novillito le rasgó el casimir donde termina la cintura, la parte más carnosa del cuerpo humano, y todo quedó en un susto, sin embargo, el incidente no pasó desapercibido para don Mario ya que el llegar don Pedro al burladero el cómico le soltó un… “Te las viste negras compadre”. Con seguridad la contestación fue que “negras las tenía”, al fin y al cabo, de ese tono era su epidermis. Bastante entendible lo dicho por el mejor torero bufo a nivel mundial...

LO SIGUIENTE pasó en un vagón de ferrocarril y juro que es verídico… Un grupo de maletillas locales, de Aguascalientes, había sido “contratado” para actuar en el retirado Cañitas de Felipe Pescador, población del estado de Zacatecas. La ocasional empresa les había dejado “colgados de la brocha”, emprendió la graciosa huida a la mitad del festejo con las entradas colectadas. Cansados de buscarlo y muertos de hambre desistieron de la pesquisa, compraron algunos panes y entre todos reunieron el pasaje rielero para llegar a casa, principalmente a la cocina materna.

JOSÉ ANTONIO Picazo, que llegó a debutar en la plaza México años después, era sarcástico y comenzó a fastidiar a sus amigos. A uno le decía que había corrido más que una liebre, a otro le reclamaba su falta de habilidad con las toreadas reses, no faltó a quien le echara en cara su falta de valor. Sus compañeros de viaje, y alternantes en su momento, cansados de escucharlo le exigieron les dejara de hablar o no se salvaría de una tranquiza, el mejor remedio para calmar a la panza sería dormir y así lo hicieron.

AL DÍA siguiente se le armó la tremolina a José Antonio en la misma puerta de la plaza San Marcos, sus conocidos llegaban y le reclamaban el no despertarlos al llegar a esta ciudad, “los dormilones” hubieron de alargar al camino -y hambre- hasta la siguiente parada, el vecino Encarnación de Díaz, Jalisco, sin embargo su contestación y defensa fue muy lógica y razonada… “Yo solo hice lo que ustedes me pidieron, dejé de hablarles solamente, me dio miedo una probable madriza de su parte”. Quienes escuchamos el reclamo le dimos la razón, entre sonoras carcajadas, al apodado como “El Zotoluco” -sin parentesco con los tlaxcaltecas-. Este buen hombre, un excelente noble y amigo y buen torero, murió hace varios años, que en paz esté…

LUIS FUENTES Bejarano se hallaba sentado una tarde en la madrileña plaza de Santa Ana, en una cervecería, con un grupo de amigos de buen humor que no hacían más que gastar bromas con cualquier motivo.

A FUENTES Bejarano le acababan de servir un enorme tarro de refrescante y espumeante cerveza, en cierto momento es avisado tenía una llamada telefónica y debía de presentarse en la barra del establecimiento, antes de levantarse tomo una servilleta y escribió… “Advierto que he escupido en la cerveza”.

PRESENTE ESTABA el ganadero y matador de toros Juan Gallardo que quiso ampliar la broma al agregar al escrito… “Yo también”.

GRANDE FUE la sorpresa al retorno de Fuentes que solicitó se le cambiara por otra, sin embargo, después de mofarse e ironizar su desconfianza, aceptó brindar con la original comprendiendo todo se trataba de una nauseabunda broma… Nos Vemos.

 
   

Noticiero Taurino

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