Atras


LOS PUYAZOS DE SERGIO.
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-05-21 23:15:54

Mientras Pablo Hermoso de Mendoza se encuentra con una pobre respuesta del público mexicano, al que tanto ha timado, en España se estrella con una competencia frontal, destapada y agresiva entre los toreros de su división.

Durante la comparecencia que tuvo en la pasada Feria Nacional de San Marcos -25 de abril ante dos reses de Los Encinos-, el cónclave le hizo saber que ya no emociona como en sus primeros años de cabalgar ventajosamente por las plazas aztecas, y le firmó una carta de descanso.

Diego Ventura es su más grande y enconado rival; un équite que en México quiso e hizo muchas veces chapuzas a público y empresas, pero que en España se apersona con sus jacas para dar todo de sí como torero de a caballo. Y de qué forma.

El sábado en el coso venteño de la capital ibérica abrió por treceava ocasión la ambicionada Puerta Grande. Semejante número rebasa rotundamente a todos los rejoneadores que han logrado atravesar la frontera esa en la mayor plaza del mundo y, por otro lado, se aproxima a la bárbara estadística dejada por el ceremonioso y señorial Santiago Martín “El Viti”, quien marcó en sus hojas biográficas 14 salidas en hombros por el amplio y emblemático portón de esta finca mudéjar.

Un apéndice izó de cada uno de sus antagonistas, luego de practicar el “arte de Marialva” en modos ínclitos. Muy de a caballo es; de hondas dimensiones es también la doma a la alta escuela que sus formidables y bellos equinos evidencian en cada suerte, aire y lance.

Con oficio, decencia, variedad, siempre perfectamente montado, son y hasta nuevas evoluciones dio solución a los no más que regulares astados de Los Espartales que le correspondieron en el sorteo.

Lo que se creía que solamente se podía lograr en la lidia a pie –pisar terrenos, aguantar y generar embestidas a un enemigo que las regatea-, Ventura revalidó que se puede hacer a caballo.

Joselito Adame, que acusa ya el síndrome de las figuras mexicanas, es decir, enfrenta en su mayoría toros descastados, chicos, sin trapío y sospechosos de pitones, tiene en agenda dos fechas severas y demandantes en el coso más importante del planeta: La Plaza Monumental de Las Ventas de Madrid.

Para el sábado venidero se verá despejando cuadrillas en medio de Manuel de Jesús “El Cid” y Ginés Marín para luego dar solución a dos bureles quemados con la marca ganadera de “El Torero”, si es que éstos no son repelidos durante el reconocimiento previo al sorteo, o incluso ya aparecidos en el anillo, tal se acostumbra en semejante edificio taurómaco. Para el jueves 8, ya de junio, retornará el aguascalentense a la capital española; ahora partiendo plaza al lado nuevamente de “El Cid” y Juan del Álamo, ahora con bureles de Alcurrucen, igualmente, si éstos no son rechazados en última hora.

Hoy hace 32 años que en el gigantesco coso de la calle Augusto Rodín en la Ciudad de México, el carismático y denodado de Acapulco, Antonio Lomelín le buriló un trasteo estupendo al bravo “Notario”, res pastada en los potreros de San Martín que por sus virtudes de bravura, casta y calidad logró el regreso a sus pastos.

Lomelín, cuya muerte se dio en no muy claras circunstancias, fue un diestro internacional y dramático que también se inscribió entre los que han traspasado la difícil Puerta Grande de Las Ventas sobre los hombros de los aficionados más contagiados de júbilo.

Por su notada figura se le recuerda hoy con nostalgia y agrado.

 
   

Noticiero Taurino

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