Atras


GREGORIO PUEBLA
Por: Jaime Silva Gutiérrez.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-05-15 10:08:35

Juventino Gregorio Macías Jaime Puebla, fue el nombre real de este matador de Toros mexicano, que nació en la ciudad de México el 9 de mayo de 1922, desde muy joven se inició en la carrera taurina como la gran mayoría de los que por entonces querían figurar dentro de la fiesta brava, recorriendo la legua en poblados cercanos a Distrito Federal y estados circunvecinos.

Por su valor y buenas cualidades, muy pronto era importante coleta en las plazas de “Tacuba”, “Puente de Vigas”, Azcapotzalco y demás en el D.F., a la vez que hacía giras por el sur del país y muy pronto en plazas de Centroamérica. Cumpliendo con el servicio militar como conscripto, simpatizó con la carrera de las armas y estuvo en el Colegio Militar.

Pero pudo más su afición al toreo y continuando en ello, se presentó en la plaza “México” capitalina, el 27 de septiembre de 1946, alterando con Enrique Lailson, Fernando Gómez y un séptimo de regalo para Ramón Mier “El Niño de la Rosa” con novillos de Peñuelas. Causó tan buena impresión su toreo que al año siguiente volvió al gran coso el 18 de mayo al lado de Héctor Saucedo, Nacho Treviño y Ganado de Santín.

Permaneció mayor tiempo de su carrera toreando en las plazas de toros centroamericanas y de Sudamérica, muy especialmente en Guatemala donde fue un ídolo, a tal grado que un empresario al enterarse de los triunfos del cordobés don Manuel Rodríguez, “Manolete”, preguntaba si sería tan bueno como Gregorio de Puebla.

Tomó la alternativa de Matador de Toros el 19 de marzo de 1950, de manos del español Jaime Marco “El Choni”, ante el testimonio del también mexicano Ismael Padilla en la plaza de San José Costa Rica; por cierto, que alguna ocasión se le acusó de ser el primer torero que daba muerte a un toro, lo que en ese país está prohibido.

Ya retirado de la profesión que ejerció durante varias décadas y siendo un torero muy jarifo, como la mayoría de sus contemporáneos, aún por el 2009 se le veía diariamente por la calle de Dolores, donde iba a tomar café y fumarse un puro en reunión con amigos del medio taurino.

Desde el año 2000 sufrió varios padecimientos con peligrosas intervenciones quirúrgicas, de las que se suponía no sobreviviría, su gran amor a la vida lo hizo superarlas, pero por diversas complicaciones su salud decayó en el 2010 y falleció a las 9:30 horas de la noche el 14 de septiembre. Le sobrevivieron su esposa doña Isabel Esquivel Flores, con quien duró cuarenta y seis años casada, su hija Marcela Verónica y una hija en Colombia, un hijo en Costa Rica y otro en Corea.
Y… ¡Suerte!
17/05/14

 
   

Noticiero Taurino

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