Atras


LOS PUYAZOS DE SERGIO.
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-05-08 12:48:48

El entramado del sistema taurino nacional parece ser que no tiene remedio. Es incorregible, inflexible, inconsciente, soberbio y muy poderoso.

Está diseñado para cuidar, a costa de atropellar lo que sea, los nada sanos y sí bastantes sofocantes intereses de apoderados, toreros apapachados y consentidos, dueños de divisas comerciales y a todos aquellos personajes adheridos en más de un modo al núcleo “taurino” mexicano, mientras la “prensa especializada” adula, alaba, rinde vasallaje, se agacha, se miente a sí misma, calla realidades y cacaraquea triunfalismos porque simplemente una fiesta llevada en paz, tranquilamente y sin objetividad les es conveniente y por demás cómoda. El compromiso no es la fiesta brava, sino el adular y mantener y si es posible acrecentar las publirrelaciones.

“El prometer no empobrece… el dar es lo que aniquila”.

“Feria de Cuaresma” y/o “Sed de Triunfo” fueron los enunciados de la propaganda con que se difundió la serie de corridas que remacharon la llamada “Temporada Grande 2016-2017” en la vieja plaza de la calle Augusto Rodín en la Ciudad de México. El incentivo para los actores marginados que dentro de ella actuaron, era el saber que la empresa daría hasta diez corridas en distintos cosos del interior del país al que resultara triunfador del severo episodio.

Siendo Juan Luis Sílis ese triunfador, -una oreja y una vuelta en paralelo a las maderas lo acreditan como tal- la empresa decidió calificar el resultado como de triunfador ausente. Sin embargo, en gesto de “solidaridad para con la fiesta y en premio a los coletudos”, aunque no hayan cortado apéndices en la función última, ya les tiene fechas, por supuesto, muy lejos de las plazas en que actúan los que figuran, y, más remarcado el por supuesto, en carteles y con toros que estos mismos no quieren ni voltear a ver. Pero de una competencia nada se ha planteado. Una renovación de carteles no se ha propuesto, y en una corrección de rumbo no se ha pensado.

Barba, cada vez más torero y con tauromaquia solvente ya fue recompensado con dos tardes en la recién terminada feria de Aguascalientes; Juan Luis Sílis, por su parte, actuará, sin que se hayan precisado fechas, en Huamantla, Tlaxcala y en Gómez Palacio, Durango; mientras tanto Antonio Romero, que sufriera tremenda cornada, comparecerá en San Luis Potosí y en la capital zacatecana, y el aguascalentense Gerardo Adame, igualmente carne que fue de dos cornadas muy grandes, una en cada muslo, ya cumplió con una corrida en el coso Monumental de su tierra e irá a la “Vicente Segura” de Pachuca, Hidalgo.

De narcisismo llevado a la máxima potencia y de vanagloria que no permite ver sus yerros tan graves, tóxicos y dañosos es de lo que sufre el taurinismo aguascalentense.

No he visto más antitaurinos que los que se etiquetan vanidosamente de taurinos y, lo peor, mantienen control y administración en algunos perfiles prácticos del espectáculo.

Esto se observa desde la primera etapa de la formación de los futuros matadores. Durante los festivales que se organizan, se abusa de la ociosidad programando a chamacos que evidentemente ya son pólvora quemada, es decir, que por más que se les otorgan espacios para torear, no evidencian progresión ni artística ni técnica, mientras que a otros que traslucen virtudes notadas como para ofrecer un desarrollo tauromáquico atractivo a la clientela, los dejan anclados, congelados y marginados.

 
   

Noticiero Taurino

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