Atras


INSÓLITO Y HASTA CHUSCO
Por: Redacción.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-04-07 13:04:30

¿TOREAR EN Madrid? Sueño que quita el mismo a todo aquel ilusionado con busca hacerse torero. Antonio Rubio Martínez "Macandro", a mediados de los años 70, vio realizó su desvelo, su presentación como novillero sin picadores en la Monumental de Las Ventas, pero a pesar de que era una realidad, todo se convirtió en una espantosa pesadilla ya que al introducirse al callejón del coso más importante del mundo la policía se lo llevó, no precisamente detenido pero si para evitar su participación en el festejo, la edad con la que contaba no era la permitida por el gobierno para ser parte de un festejo de esa índole tan seria… Un caso más…

LA EXPECTACIÓN por asistir al graderío de Las Ventas era grande, el cartel era de lujo, boletos no había desde pocas horas después de salir a la venta. El festejo transcurría de manera normal, se lidiaba el tercero de la tarde cuando se notó movimiento inusual en el callejón, la guardia civil se llevaba a uno de los subalternos, los espectadores se preguntaban porque de la acción ya que el torero de plata no había dado motivos para salir del mencionado callejón y menos de esa manera, la causa fue conociéndose poco a poco. El supuesto banderillero era un simple aficionado que al conocer no existía manera de presenciar la corrida se le ocurrió colarse al coso vestido de luces, en este caso de pasamanería, burlando así la aduana entre calle y coso…

CASO SEMEJANTE… Algarabía isidril, cierto cartel había llamado mucho la atención de los aficionados, desgraciadamente sucede por todos lados, existen personas sin los medios económicos y “más lejos que las estrellas” tienen para adquirir una entrada. Les digo -sabemos y conocemos- esto sucede en todos lados, pero el ingenio es también muy alto, aun así, no cuajen ciertos trucos, va pues la vieja anécdota que leí hace varios años.

LA MADRILEÑA plaza de Las Ventas a reventar -boletos ni para remedio- afuera del coso otro lleno de desilusionadas personas que no consiguieron entrada, otros por falta de dinero, varios aficionados se conformaron con escuchar los cercanos acontecimientos en pequeños radios de pilas, el primero de la tarde le pega una cornada a su lidiador, por la manera de los tremendos hachazos y, por el tiempo pasado entre los pitones, se temía lo peor, una cornada muy grave.

PASADOS UNOS minutos los golpes dados a una de las puertas del coso hicieron brincar al encargado de ella, un pobre individuo, con lágrimas en sus ojos, solicitaba el paso, decía, muy acongojado, ser el padre del herido. Desde luego que le permitieron el acceso de inmediato, comentando los empleados de la plaza el dolor con el que cargaría sobre sus hombros el demolido hombre.

CUANDO EL eco de los primeros fuertes toques todavía no desaparecía del medio ambiente, de nuevo se volvieron a escuchar otros con mayor insistencia, al abrir el portón se encontraron con un pálido y demacrado individuo que solicitaba el paso, decía era el papá del torero en desgracia y lo demás ya se lo imaginaran, por todos lados buscaron al “primer padre” y desde luego que nunca lo encontraron, el ágil e impetuoso intruso ya estaba apoltronado en algún sitio del coso, imposible encontrarlo con el lleno existente.

 
   

Noticiero Taurino

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